Todo empezó así:
Con la calidez de tus besos,
la humedad de tus labios,
tus brazos rodeando mi cintura,
y tu ardiente piel,
rozando mi atardecer,
haciendo elevar mis
más bajas pasiones,
disminuyendo así la presión
de este corazón,
dejando sin respiración a la razón...
Envueltos de una fuerza extraordinaria,
empezamos a empaparnos
por la lluvia que generan
nuestros cuerpos,
damos vueltas por el mundo
como locos desenfrenados,
solos, los dos.
Y has entrado en mi,
nos volvimos uno solo,
me he sentido a salvo,
aunque tiemblo de placer
por estar entre tus brazos,
y entre rasguños de pared,
se dio el estallido de los dos,
nos desmoronamos en la cama
y el huracán pasó
enredado en nuestras sábanas.
Escrito por: Melissa Preciado G.
Una loca enamorada...
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